Se entiende por intolerancia alimentaria a la incapacidad del cuerpo por sintetizar, digerir o asimilar algún tipo específico de nutriente. Esta intolerancia no es una reacción alérgica, sino la incapacidad por asimilar los componentes de un alimento algo que, por lo general, se debe a la ausencia o poca segregación de enzimas necesarias para digerir los componentes.
La más conocida es la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) y se produce por la falta de lactasa en las secreciones del intestino delgado, enzima encargada de descomponer los azúcares en compuestos mas sencillos para luego ser absorbidos fácilmente por el organismo. Debido a la ausencia de la lactasa, el azucar de la leche llega al intestino grueso donde es fermentada por la flora intestinal provocando diferentes tipos de molestias como gases, dolor abdominal e incluso diarrea.
No obstante, para algunas personas que la padecen intolerancia alimentaria pueden a veces ingerir pequeñas cantidades de esos alimentos sin que haya reacciones adversas. La razón de esto se debe a que la secreción de las enzimas en determinadas situaciones puede ser suficiente para absorber la cantidad del componente, sin embargo tarde o temprano la intolerancia será cada vez mayor y lo mejor es cambiar ese alimento por otro que no contenga el componente en particular.
Así como este tipo de intolerancia existen otras como, por ejemplo, la intolerancia al gluten. Y aunque es difícil saber desde siempre si es que tienes o no este tipo de problema, el tiempo se encargará de darte de señales de que algo en tu cuerpo no anda bien y lo importante es que no lo dejes pasar, modificando tu dieta con alimentos que si velaran por tu bienestar.
Escrito por María Paz Velez, Nutricionista Clínica